[Gold on the ceiling]



Gold on the ceiling
o la gloria de la multitud enloquecida
Dejarse llevar, adquirir la aceleración
del choque con flexibilidad de junco,
como si no quedara otra alternativa
más que esta música.

















The Black keys live in Munich, diciembre de 2012

El vacío a un paso























Un hombre se lanza desde la estratosfera
mientras mi corazón se pierde
en la búsqueda
de las lunas de Júpiter y los diamantes
que cercan con violenta transparencia campos
minados. Soy un animal peligroso
imprevisible como el salto del astronauta
hacia la oscuridad nocturna
Siempre vence el magnetismo del instante
Nunca la señal de la duda
el pensamiento que, sin pensárselo
desaparece en este vacío o en un paso
a treinta mil kilómetros de la Tierra.

Estrellas de neón



Era de madrugada la hora
que noche y día confunden
Pátina de brillo en el asfalto
Algunas siluetas de jóvenes se recortaban
sobre los faros de los últimos coches,
perezosa danza de retorno
Estaban probando las luces de navidad
y llovía
y el azul eléctrico coloreó las sombras
sin contraste
de esta común melancolía.


El suicidio según Parménides



                                                                                                    a Pilar

Seguramente solo queden de mi pedazos
por recoger
cristales puntiagudos que el tiempo y el agua
pulirán
y fundirán en nueva forma curva de mujer
como todo lo que fluye
porque no nos queda otra cosa en la vida*


*Sobre el día que nunca llega (Marc Costa i Sitjà): 
 http://www.marcalterego.com/2009/09/sobre-el-dia-que-nunca-llega.html


C´erevamo tanto amati



Hay cosas que hay que dejar
en los bolsos
dejar estar con el tiempo
y las horas que se fueron
para convertirse en materia de recuerdo

Encontré dos entradas de cine
Una película italiana
que nos conoció en la inocencia y
en el deseo.


Parte II. Después del Tractatus

[XVIII]

En este momento, seres mitológicos rodean tu cama. Llegaron primero los pegasos, después el toro de Europa. También saltan centauros entre las cordilleras de la colcha a rayas y dos grifos custodian los pies, por si cae el imperio, al final del mundo. Esperar el crepúsculo que dará paso a la noche de los enamorados.

*Extracto de un poema de partes I-XIII



       Fotografía: Annika Kreikenbohm. Sitio web: http://annok.tumblr.com/