Animales de los Alpes

 

Los ratoncillos alpinos eligen

su guarida en la cima,

entre las rocas con vistas donde

solamente se esparcen curiosas escasas flores

a ras.

El viento no las encuentra.

Me imagino esa oquedad

angulosa como un piso alto

con la suficiente perspectiva

para vigilar el vuelo de rapaces,

desde lo lejos,

mientras se remueve tranquilamente

el café al sol.

Un minuto más de luz


Un minuto más de luz
del invierno al verano
un minuto más
respirar
y salir hacia zonas menos densas
donde la niebla deja entrever
esa claridad blanquísima
entre ramas de árboles sin hojas,
un fondo en escala de grises.

Al imaginar con fuerza
se puede percibir casi el color
de la luz
cuando vuelva a ser cálida.

El pulso de la ciudad


La ciudad late
en esta gente que compra un café
y monta en bicicleta
camino del trabajo.
El frío es gris y
casi duele en los ojos,
pero es un frío purificador.
Miradas aún asustadizas bajo los gorros
parpadean frente a los chorros de luz
arrojados por los faros de los coches.
Todo despierta y se abre lentamente más
a la aventura de la intemperie, vive.

Vacío


El dilema de estas cuatro paredes es la ausencia
lo que ahí dentro no está
Esta habitación solamente
adquiere sentido
en la distorsión de su orden,
una presencia que hace vibrar las cosas
y cada partícula de polvo
en la luz
A menudo la imperceptible diferencia de dos tonos de blanco
se ve como un solo plano.


De camino a Kitzbühel


La nieve cortada como con cuchillo
formaba las paredes de la carretera,
estrías de varios tonos de grises
cuya horizontalidad de bloque dotaba de dimensión Z
al mapa plano
del trayecto.
Éramos coches haciendo surcos en la isometría
blanca de la nieve, devolviendo
a la superficie la reconocible memoria
de los lugares conectados